Ιθάκη

ΕU

Abenduak 12, asteartea. Kerkiran jarraitzen dugu. Ikasi dugunik ezin dut ukatu. Espero ez genuen egonaldi luze honek lerroartean ikasketa handi bat ekarri du. Pazientzia kontzeptuaren benetako esanahiera hurbildu gara, honek suposaturiko urduritasunean galdu ere egin gara. Frustrazioaren kolorea ikusi dugu. Orain arte sakonki behintzat bizi izan ez duguna. Hilebete daramagu hemen, Korfu irlako marina huts batean bizitzen, udako turismoak abandonaturiko herria gurea eginez. Itxaropenez elikatzen egunez-egun, asteburu bat gehiago irautearren, hegazkin bat hartzeak suposatuko lukeen lasaitasunaren ideiari bizkarra ematen. Hurrengo aste hasierarako erreserbatuz azken bala. Astelehenean genuen itxaropen guztia jarriz eta astelehena helduta eraikitako hori jausten ikusiz. Tak eta buelta hasierara. Horrela ibili gara buklean sartu garen arte, non heldu dan eguna jasaezina bihurtu dela. Krisi momentuak gero eta maizago, zalantzak, ezjakintasuna, ametsak apurtzearen beldurra, bide “ez-zuzena” hartu izanaren sentsazioa… Topera iritsi behar izan gara gertatzen ari zena ulertzeko. Pazientzia edukitzeko eskatzen ari zaigu une oro, ezjakintasunean lasaitasuna aurkitu arte gurpilzoro hau geldituko ez dela argi utzi digu bizitzak. Azkenean ulertu dugu. Papelak iritsiko dira. Iritsiko dira, ume kapritxosoen rola alde batera uzten dugunean. Benetan garrantzia kentzen diogunean egiteari, irtetzeari, heltzeari, presa izateari… Horretara etorri gara hain zuzen, presa edukitzearen ohitura toxikoa desikastera. Helmugara heltzeari paper protagonista kentzera, bidaiaz gozatzera eta honetaz kontziente izatera. Ezinbestekoa zen honetaz jabetzea itsasoratu baino lehen. Lasai gaude orain, iritsiko dira, hala izan behar duenean.



ES

Martes, 12 de diciembre. Seguimos en Kerkira. El hecho de haber aprendido es innegable. Esta inesperada larga espera traía un aprendizaje consigo. Nos hemos situado cara a cara con el significado real de la Paciencia. También nos hemos perdido entre los nervios de ésta. Hemos visto el color de la frustración. Algo que hasta ahora nos era desconocido. Llevamos un mes aquí, viviendo en una marina vacía de la Isla de Corfú, haciendo nuestro el pueblo abandonado por los veraneantes. Alimentándonos de esperanza día a día para aguantar un fin de semana más. Dándole la espalda a la idea tranquilizadora de coger un avión y salir de aquí. Reservando  siempre la última bala para el principio de la próxima semana. Poniendo toda la esperanza en el lunes y una vez llegado éste viendo cómo se caía todo. Tak y vuelta a empezar. Así hemos andado hasta que hemos entrado en bucle y la situación se ha vuelto insostenible. Cada vez más momentos de crisis, dudas, desinformación, incertidumbre, miedo a habernos equivocado… Hemos tenido que llegar a nuestro límite para darnos cuenta de lo que estaba pasando. Se nos está pidiendo paciencia constantemente. Hasta que no encontremos la tranquilidad en la incertidumbre esto no va a parar. Hemos entendido por fin que los papeles llegarán cuando dejemos de lado el rol de niñxs caprichosxs. Cuando realmente le quitemos importancia al hacer, salir, llegar, tener prisa… a eso hemos venido precisamente, a desaprender el tóxico hábito de vivir con prisa, a quitarle el papel protagonista a “la llegada”, a vivir el viaje y ser consciente de ello. Era imprescindible que llegáramos a este aprendizaje antes de embarcar. Ahora estamos tranquilas, los papeles llegarán, cuando tenga que ser.

Este poema ha llegado a nosotras más de una vez desde que estamos en Grecia, el otro día “en el momento de crisis máximo y de revelación” nos volvió a llegar, y ahora sí, hemos entendido el mensaje.


Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Itaca 

pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino, 
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. 
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al salvaje Poseidón encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo. 

Que muchas sean las mañanas de verano 
en que llegues -¡con qué placer y alegría!- 
a puertos nunca vistos antes. 
Detente en los emporios de Fenicia 
y hazte con hermosas mercancías, 
nácar y coral, ámbar y ébano 
y toda suerte de perfumes sensuales, 
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. 
Ve a muchas ciudades egipcias 
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente. 

Llegar allí es tu destino. 
Mas no apresures nunca el viaje. 
Mejor que dure muchos años 
y atracar, viejo ya, en la isla, 
enriquecido de cuanto ganaste en el camino 
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje. 

Sin ella no habrías emprendido el camino. 
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado. 

Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, 
entenderás ya qué significan las Itacas.




Κ. Π. Καβάφης

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